Ayer se me hizo tarde, el colectivo no se veía en el horizonte y ya llegaría para ligarme un ausente.
Con mis cosas emprendí el regreso a casa mientras daba una excusa al trabajo..., al que no suelo faltar.
Además no me sentía muy bien y quedarme toda la tarde en mi hogar fue buena medicina. No falto sin embargo gente fastidiosa y desubicada de otro empleo (al que no falté, ni era mi horario laboral siquiera) que me llamó varias veces para molestar con una estupidez. No atendí. Mi estandarte es el límite, la lucha contra cualquier intento de invasión de mi tiempo de libre.
Ya bastante estrés me provocan ellos y me genero yo con mi autoexigencia como para no plantarme en esta nueva filosofía.

Me pasé la tarde viendo programas intrascendentes, panza arriba en la cama con mi perra echada a un lado y durmiendo como un tronco. Leí revistas de espectáculos y otras frivolidades y por la noche fui al otro empleo.(trabajo en 3 lugares)