La Coctelera

Sin prisa y disfrutando

Espacio para compartir lo que me hace sentir bien. Te invito a recorrerlo y dejar tus impresiones. En las categorías tienes parte de mi diario personal, poesías, cuentos, videos, test y algunas cosas más. Espero lo disfrutes..., sin prisa :)

13 Abril 2007

Una película que vi hace tiempo

Poniendo orden en mis papeles encontré una copia de una carta que le envié a un amigo, relacionada con la película Bleu y decidí postearla tal cual la escribí porque reflejael estado anímico del momento.

1-6-94
23 horas
Recién llegué de ver "Trois coleurs: Bleu" y debo quitarme el sombrero ante quien descubrió antes que yo a ese prodigio de actríz que es Juliette Binoche. En "la insoportable levedad del ser" no logré captar su potencial, seducida por el personaje de Sandrine Bonaire que interpretaba a la fascinante Sabina. Pero tenés razón Juliette vale, y vale la pena ver su película.
El film me permitió realizar un buceo interior, aunque para ser más precisa debería decirte que lo que hice fue recordar tramos de mi vida que tienen puntos de contacto con lo que Julie hace.
Ella una vez que mueren su esposo y su hija decide acabar con aquello que la ata a su pasado y comienza a deshacerse de aquellas cosas que le recuerdan sus afectos (amigos, familia).
Yo cuando toco fondo, también trato de cortar los lazos que me unen con lo que me lastimó, aunque como Julie siempre guardo algo que me impide olvidar del todo. También me parezco a ella en que no lloro durante el proceso, pero sí cuando creo que este ha terminado. Y relacionado con esto último hay una escena, que me puso la piel de gallina. Juliette Binoche regresa a su casa de campo da algunas órdenes(después del accidente) y se pone a recorrer los cuartos, cuando de pronto escucha que alguien llora a lágrima viva.
Es el ama de llaves, que cuando le pregunta su patrona porque llora le responde -"porque usted no lo hace". ¡Impresionante!.
Fui sola a verla, al cine General Paz;¿Por qué no fui acompañada?. Porque para mí este es uno de los placeres que disfruto más en soledad, sobre todo cuando se trata de películas como esta, que me resultan tan movilizadoras que me llevan a meterme dentro de mí tratando de evitar cualquier diálogo. Sólo aceptaría la compañía de alguien que sabiendo esto, estuviese dispuesto a guardar silencio durante una media hora después de terminada la obra.
Cuando salí del cine lo hice con los 50 centavos en la mano para tomar el colectivo, pero al encontrarme allí afuera con una noche tan linda (a pesar de estar nublado o quizá por eso linda), opté por caminar, y enfilé rumbo a mi casa. ¡Qué placer, Leandro!.
Durante el trayecto, solo pensé unos minutos, porque mis neuronas sólo querían recibir la información que del mundo exterior le daban mis sentidos. Disfruté del aire fresco en la cara, y de cómo agitaba mi pelo; de los colores que brillaban en la noche; del ruido de los autos y las voces de la gente; del vivo sonido de mis pasos (que a veces marcaba con mi lengua) y del movimiento que mi andar y el viento le daban a mi abrigo.
Elegí Amenábar para regresar porque Cabildo me resulta insoportable con toda esa gente que altera mi marcha al tratar de esquivarlos.
Y Amenábar, que es tan tranquila, despertó en mí un extraño deseo..., fumar. Como no era cuestión de quedarme con las ganas, me compré un paquete de cigarrillos y un encendedor (no, azul no..., verde).
Tendrías que haberme visto..., como nunca fumé, no sabía que carajo tenía que hacer con el humo...,¿tragarlo?,¿retenerlo en la boca y luego expulsarlo?.
Y así proseguí, cigarrillo en mano con mi camino. Cuando estaba terminando con el, se me ocurrió hacer una O con el humo, y pagué cara mi osadía ahogándome, ¡y bué!, bastante bien lo había tolerado mi organismo hasta que me hice la experimentada. Acabado ese cigarrillo hice un bollo con el paquete con los 9 restantes,(pensá lo difícil que es hacer esto son un Marlboro box de 10), y lo arrojé en un cesto de basura, satisfecha ya al haber saciado ese infantil deseo.
Aún me quedaban 10 cuadras por recorrer, que transité como una sibarita aprovechando lo que la noche tenía para ofrecerme (sus sonidos, sus olores, las luces, el aire húmedo y fresco) y tarareando una canción llegué a mi casa.

Paso a paso
La Portuaria
Me gusta la calle para caminar
si me siento extraño en un buen lugar
el ruido del mundo me hace pensar
callate yo me digo, soy un hombre más
y yo por eso digo

Un, dos tres, paso a paso
Y un dos mil, uno más uno

Y escucho mis tacos marcando el andar
y el pulso del tiempo me hace pensar mejor

Tags: placeres, vida

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Soy Gaby, inicié este blog en un momento de mucho estrés con la intención de escribir sobre lo que me hace bien. Lo que me deleita pero he perdido de vista o dejado de valorar en la velocidad de la vida diaria que esta llena de obligaciones..., impuestas o que me autoimpongo. Busco como muchos paz interior y vivir en un mundo más sano, sabio y sin violencia. Sos libre de escribir lo que quieras respetando el espíritu del blog.
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