No sabía que regalarle, pero estaba decidida a que fuera algo sorprendente. Quería que fuese algo especial.
Un frío amanecer de invierno me subí a mi bicicleta llevando una pintura roja en aerosol dentro de una bolsa.
Comencé a buscar paredones que no fueran propiedad privada, pues no era la idea que mi regalo perjudicara a alguien, y así elegí tres, porque estando en época de elecciones corría el riesgo de que tapasen alguno.
Con el corazón latiendo rápido y sintiéndome un infractora realicé los graffitis en los que le expresaba mi amor; para regresar felíz luego a mi casa y a mi cama, pero con la mano manchada de rojo, pues olvidé llevar guantes y la bolsa fue de escasa protección.
Unos días después regresé con una amiga y ella me sacó algunas fotos vestida muy sexy. Fue muy gracioso posar junto a cada cartel. Algunos automovilistas me decían piropos mientras se hacía la sesión fotográfica.
Sólo me quedaba elegir la mejor foto, enmarcarla y a eso agregué otro regalo que junto a un champagne le dí para su cumpleaños.

Le encantó el regalo !!!!.
Fue el primero que pasamos juntos y ya llevamos muchos otros compartidos.
Lo gracioso es que se enteró su familia y fueron a ver los graffittis. Por suerte también les cayó bien,algo loco, pero les gustó.