No es fácil descubrir la ternura cuando estamos hasta el cuello de obligaciones, impuestas o elegidas por nosotros.
No es fácil rescatar los pequeños gestos cotidianos que pueden ser como diamantes diminutos, pero en el apuro solo vemos un trozo de carbón.
Y a veces no vemos los detalles amables que otros tienen con nosotros y que vamos naturalizando como si fueran hechos obligados que se cristalizan y quedan fijos como una rutina.
Por eso rescato este video y desafío al que no vea, en estas nutrias, un gesto tierno que nos permite proyectar nuestra humanidad y sentimientos.
Besos y buena vida a todos.