Todos somos únicos y a los otros los vemos de manera distinta según quien sea.
Lacan diferenciaba ver de mirar. En la mirada busco colocarme en el campo del deseo del otro o su deseo sale al encuentro del mió; la visión sola, se desconecta de este deseo.
Y esta es una de las singularidades de la pareja, aquí esta la mirada agregando su complejidad.
Creo que estar en pareja es un ejercicio continúo, nada fácil.
Hay que empezar a descubrir al otro sin disfraz, tal como es, y si se ama y los que percibimos como defectos no son, ni tan graves ni superan a las virtudes, ver que hacer con eso..., no en plan de batalla, sino de reconocimiento de la singularidad del otro que también nos enriquece.
Porque también el otro empezará a descubrirnos sin máscara y también verá que hacer con esta persona que ahora tiene a su lado como una totalidad, ya despojada de las idealizaciones fugaces de la primer etapa.
Ahí se empieza a decir nosotros. Y sin dejar de ser tú y yo como individuos, podemos hacer este pasaje, evolucionar para incorporar este otro término que es mucho más que una palabra, pues señala el momento de empezar a elegirse cada día para compartir la vida. Este es el verdadero contrato de amor, el que no necesita jueces, ni sacerdotes. Ellos son solo los testigos de esta elección.



Sinceramente tuyo - Serrat