El 1º de mayo siendo feriado fuimos a almorzar con mis viejos, incluidos hermano y cuñada.

Tomamos un taxi para ir y a mitad del viaje el viento empezó a agitar los árboles y el cielo que era gris se oscureció aún más.

Una lluvia de hojas amarillas se desprendía de las ramas y golpeaba el parabrisas. Aún no caía agua pero no tardaría en hacerlo.

El almuerzo fue excelente. Mi viejo como siempre se lucío cocinando y mi cuñada llevó una pastafrola espectacular.

Fue un buen feriado compartido con la familia.

Y me cuesta pensar que deberé volver a mi trabajo. Cada vez me veo menos allí.
Puedo pedir más licencia pero me da culpa hacerlo.
Me siento muy cansada de pensar en esto y no hallarle solución, como para seguir pensando. Por una vezquisiera que otros decidieran por mí.
Como pocas veces en mi vida he dicho, esta vez dejolas cosasen las manos de Dios, porque no se que hacer.

Solo leer los mails de trabajo ya me aceleran!