Odio los aviones..., odio subirme a ellos.
Y es un contrasentido, un mal juego del destino, porque era uno de mis sueños de adolescencia ser piloto de aviones de comerciales.
El punto es que mi primer viaje fue una maravilla, una gloria de los aires.
La salida perfecta. El giro sobre el inmenso Río de La Plata dorado por el sol de la tarde, una poesía. Podía ver las entradas en San Fernando, Olivos..., imaginaba los amarraderos.
Luego el suelo fue un inmenso patchwork de cultivos.
Más arriba, el avión navegaba sobre inmensas nubes blancas, era como ir sobre un campo de algodón puro...
El aterrizaje fue perfecto..., las montañas de mi provincia amada nos rodeaban.
Ya los siguientes vuelos perdieron de inmediato el encanto del primero.
Basta con que atravesemos un insignificante pozo de aire para que entre en pánico dispuesta a correr como histérica por el pasillo del avión de punta a punta al grito de "Me quiero bajar YAAAAAA! Dónde esta mi paracaídas?.., ¡¡¡¡¡Todos vamos a morir!!!!!"
Así es como se fue alimentando mi miedo.
Y al congreso debí ir en avión.
Me tomé la pastilla para los nervios. Y ascendí. El avión también lo hizo después.
Un viaje impecable..., de ida.
El regreso.
Ya de entrada demoramos mucho en alcanzar la velocidad de crucero.
El ruido de los motores que no se suavizaba nunca me preocupaba pero yo trataba de pensar en otra cosa. Mis acompañantes, sabedores de mi fobia me miraban cada tanto y me sonreian.., yo devolvía la sonrisa mientras pensaba..., ¡Qué esto no se caiga..., y este nabo de qué se rie!
Cuando llegamos a la velocidad de crucero las azafatas empezaron a servir el refrigerio..., antes de llegar a mi asiento salieron presurosas con el carrito hacia atrás. Eso me hizo pensar que algo no debía andar bien, a menos que tuvieran algo personal contra mi y armaran ese revuelo solo para divertirse.
Al momento la comisario de a bordo anunció que ibamos a pasar por una zona de turbulencias y que debíamos ponernos los cinturones.
¡Carajo menos mal que me depile y me puse la mejor ropa interior!¡Seré uno de los cadáveres más prolijos si algo queda!
Todos me miraron mientras yo decia, y no es broma, "¡esto me lo hacen a propósito porque saben que tengo miedo la put... que lo pario!" mientras sonreía nerviosamente..., olvidándome que viajaba con jefes..., que por suerte tenían tanto temor como yo, aunque lo manejaban mucho más elegantemente.
Después riendome de mi propio temor y con el traqueteo del avión, como seguían mirándome cada tanto, les dije que estaba bien a lo sumo era como viajar en uno de nuestros peores trenes.
Y así llegué.
Lo bueno es que mis compañeras de asiento, una le temía ta
mbién a los aviones y como la conocía la trataba de confortar en los peores momentos y la otra solo cuando aterrizamos me dijo que los odiaba porque sufría claustrofobia.
Al final parecíamos un grupo de un neuropsiquiatrico.
El tiempo en el congreso estuvo excelente, todos días hermosos de pleno sol y a todos los que lean el blog les recomiendo conocer Córdoba porque es una provincia muy bella.
Lo mejor de todo fue mi esposo esperándome en el aeropuerto, y regresar a casa con él.
Una duda:
Para que nos enseñan con tanto empeño las azafatas como tirarnos por toboganes..., donde están las puertas de emergencia, los flotadores si caemos al agua..., si los aviones en que viajo lo hacen el 99% sobre tierra..., ¡¡¡¡¡Esos flotadores solo me sirven si se transforman en paracaídas y me puedo tirar desde la puerta de emergencia con él!!!!!


Leyendo tu post recordé que yo también pensaba igual que tu, pero en una ocasión que enfermé y no podía mantener el equilibrio, me sentí tan mal, que me hizo tomar coraje y en muy poco tiempo viajé en avión, estuve pensando que si sucedía algo etc, pero me di cuenta de que la vida se acaba igual en una carretera, en la casa, en la cama de un hospital etc, no hay un lugar fijo para despedirnos, yo viajé dos horas y media, una distancia que por carretera se hacen dos días, asi que prefiero tomar el riesgo por poco tiempo y traté de controlarlo.
Si entiendo lo que te sucede, pero yo pienso que se tiene uno que convencer que no es tan malo viajar en avión, ahorras tiempo y sólo la mala suerte haría que le pasara algo a uno...
Saludos ..
gracias por escribirme y seguir visitando mi blog, a pesar de que lo abandono en ocasiones. Pensé que ya nadie me escribiría... jejee. bueno, muchas gracias por los ánimos. me voy a estudiar!!! por cierto a mí me gustan los aviones ;)
besos!!
Bueno, por suerte solo fueron simples turbulencias y todo acabo bien, al llegar tenias a tu marido esperando...el final perfecto para el viaje.
Espero poder visitar Cordoba cuando vuelva a tu país, ya sabes que tengo muchas ganas de volver.
BESOS!!!!!!!
Hola ,,como no tengo internet , no pude leer este articulo tuyo , me ha encantado ,, me has hecho reir,, tu sabes que yo he viajado mucho ,, y lo he hecho en toda clase de vehiculos ,, trenes , buses ,, aviones , barcos , helicoptero ,, aviioneta ,, hasta he viajado en una avioneta sin puerta jajaja si , ahora que lo he recordado , lo contare en un articulo como una anecdota junto con otras ,,, sigo pensando que el avion es mas seguro que cualquier otro vehiculo y no lo cambiaria por nada ,,,mi viaje mas largo ,,en avion fue 24 horas cuando estuve en Japon ,,,bueno aunque me gusta viajar en avion llegue hecho polvo ,,,,un abrazo inmenso Gabi
CIRCULO POLAR bienvenida de regreso cuando veo que publicas voy a visitarte y entiendo que lo hagas poco por tus obligaciones. Gracias por darte una vuelta por aca.
JACK yo adopte el mismo pensamiento, que contradice un poco mi racionalismo, pero me dije si algo debe ocurrir pasara en tierra o en aire, lo que solo disminuye un poquito el miedo.
Es como dice una amiga. Yo iria mas tranquila si soy la que conduce:)
Espero que te hayas recuperado del todo de tu enfermedad.
HAPTE, no podia ser de otra ,manera siempre me asombras... asi que ultraligeros?
Te aplaudo.
OLI agendate Cordoba, Mendoza, Salta, Misiones, Jujuy, Neuquen, ...
Bueno venite una año y recorre Argentina y vas a ver que no se puede creer que a veces nos vaya tan mal con esta tierra bendecida.
PABLO es cierto, las estadisticas dicen que son mas seguros los aviones..., pero es que cuando tienes un accidente ahi nadie cuenta el cuento o te terminas comiendo a los otros pasajeros :(
Ahora comprendo mejor esa frase tuya de sin riesgo no hay emocion.
Espero leer tu anecdota del viaje en avioneta sin puerta..., estas loquisimo!
Un beso a todos.
Gaby