Un día Complejo
Ayer al salir del trabajo fui a ver al ginecólogo y especialista en fertilidad.
Me dijo que estaba todo bien.
Pero que mi tiroides era un obstáculo que debíamos salvar.
Volvimos al tema de mi escasa, escasísima tolerancia a medicamentos que puedan producir taquicardia.
Es más, debo tomar dosis pediátricas para que no provoquen un daño irreparable.
Y ahí está la levotiroxina con todas sus malditas advertencias.
Y yo que tomo dosis mínimas aunque necesito más.
El jueves pasado en el consultorio del cardiólogo subí la dosis solo un poco y la aguante. Pero para subirla nuevamente, como necesito, deberé ir nuevamente allí en 10 días.
Y ver como reacciona mi corazón. Siempre en un ambiente controlado.
Terminó el ginecólogo dándome los estudios clásicos de chequeos anuales que me hago desde hace tiempo y diciéndome que una vez que suba la medicación me haría nuevos análisis y entonces él junto a mi endocrinólogo verían que tratamiento es el más conveniente para quedar embarazada.
Salí a la calle.
No sé porque mierda (no hay otra palabra), nunca le aviso a mi esposo, ni le pido que me acompañe. La voy de superada y autosuficiente, cuando lo que necesito en esos momentos es que me contengan, incluso hasta que me mientan y me digan como a los chicos, que todo estará bien aunque eso sea incierto.
Siento al ir caminando en estas calles de un Buenos Aires nublado, que me gustaría que estuviera conmigo.
Necesito hablar con alguien. Y ante la ausencia sacó mi baqueteado mp3 y grabo algunos pensamientos.
No desentono.
Acá hay más de un celular por persona y muchos llevan los sistemas que permiten que no cargues en la mano el aparato.
Soy una más que habla sola por la calle aunque lo haga en un susurro.
Me mimetizo con el paisaje urbano.
Paso cerca d
el remozado café de los angelitos y me siento tentada de entrar. Pero desisto de la idea.
Temo que me pondré a llorar sobre la mesa y no quiero que se acerque alguien a consolarme porque debería contar el motivo de mi llanto.
Y así me dirijo a casa.
En realidad hoy debía concurrir al cardiólogo para subir nuevamente la levo, pero no pegué un ojo en toda la noche.
Ya por la mañana seguía teniendo la misma sensación de temor, incluso he tenido sueños desagradables. Y no fui.
Son horribles mis taquicardias y no queria sufrir otra.
No me dan medicación para ellas porque tengo una, una vez cada dos meses más o menos y la medicación para ser efectiva debería ser diaria. Su origen cuando es espontáneo es estrés. Y para eso ya tomo algo.
Una porquería.
Saque turno para dentro de 10 dias como antes conté.
Sergio me acompañara. Lo iba a hacer hoy también.
No sé que va a pasar.
Mientras..., mi reloj biológico sigue implacable su curso sin importarle mis momentos de tristeza o angustia.
Que quede claro. No me doy por vencida. Me aferro a mis otros estudios que dicen que estoy sana.
Debo ver como superar 2 cosas. Mi miedo a las taquicardias y poder subir algo la levo. Hasta donde el cardiólogo lo permita.








Oli dijo
Animo preciosa, todo saldrá bien, ya lo verás, es normal que te desanimes, pero cuando tengas un precioso bebé en brazos veras como todo ha valido la pena...
MUCHOS BESOS!!!
8 Agosto 2007 | 01:44 AM