Un médico mendocino (argentino) de 29 años, Eduardo Berríos, que desde hace cuatro meses recorre el continente americano como mochilero, sobrevivió de milagro al sismo que el miércoles pasado asoló al Perú mientras acampaba con una amiga alemana en la península de Paracas, al sur de Pisco.
La madre de Berrios, Teresita Llaver, dijo ayer, en diálogo telefónico con LA NACION que por estas horas, cuando piensa en su hijo, tiene dos sensaciones: "Miedo y orgullo".
Llaver, de 58 años, dijo no saber nada de Eduardo desde la mañana de ayer, cuando él le comunicó, desde Lima, que regresaba a Pisco para ayudar en los desbordados hospitales de la ciudad más golpeada por el terremoto.
"Estaban a punto de cenar, en un acantilado, cuando el suelo empezó a sacudirse -cuenta Llaver desde la ciudad de Mendoza-. Tuvieron que correr hacia la playa porque el acantilado se les venía encima."
Pero el peligro no terminó ahí. Eduardo y su amiga se quedaron parados en una roca, empapados, viendo cómo el agua crecía. "Se salvaron porque el mar no llegó a subir del todo", explica Llaver.
La odisea de la pareja continuó con una caminata de diez kilómetros por el desierto, un viaje en automóvil, cuyo conductor los recogió en el camino y los dejó minutos después, cuando la crecida de la marea los obligó a terminar el trayecto a pie. Así llegaron a una base de la Fuerza Aérea peruana, donde consiguieron refugio. "Edu me contó que no pudo dormir esa noche: la tierra todavía temblaba", se sorprende su madre.
Su hijo le avisó que ya había arreglado con un capitán peruano para viajar a Pisco y ayudar. La madre le pidió que lo pensara, pero su hijo ya estaba decidido
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Manuel Crespo

Fuente: Diario La Nación http://buscador.lanacion.com.ar/Nota.asp?nota_id=935708&high=Llaver

Para coronar esta nota que solo muestra un acto de una persona entre muchas de distintas nacionalidades y especialmente el pueblo peruano que está ayudando y honrando la vida.

Dejo esta bellísima canción de Eladia Blazquez. de la que dejo brevísdima reseña"Amaba tocar el piano en su casa de Recoleta - Buenos Aires, tomar mate, cuidar a sus plantas, ir al teatro y reunirse con amigos."



Honrar la vida

¡No! ¡Permanecer y
transcurrir
no es perdurar, no es existir,
ni honrar la vida!

Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia sin saber,
adormecida...
Merecer la vida no es callar
y consentir,
tantas injusticias repetidas...
Es una virtud, es dignidad
y es la actitud de identidad
más definida.
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que
vivir...
Honrar la vida.
¡No! ¡Permanecer y transcurrir
no siempre quiere sugerir
honrar la vida!
Hay tanta pequeña vanidad
en nuestra tonta humanidad
enceguecida.
Merecer la vida es erguirse
vertical,
más allá del mal, de las caídas...
Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad
la bienvenida...
Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir,
porque no es lo mismo que
vivir...
Honrar la vida.