Libélulas y mariposas, la vida sigue por suerte

El día parecía haberse iniciado complicado. Las noticias decían que el nuevo gobierno de derecha que, aún no asumió en ciudad de Buenos Aires, decidió despedir a mucha gente.
No sé cuales serán los fundamentos de cada caso pero la experiencia me enseñó que hay gente que se acomoda con velocidad vertiginosa a cada ideología por no tener ninguna. O por tener la del mercenario.
Entre las cosas que cerrarán está el canal cultural de la ciudad.
Me vestí de colores claros y salí a las 7.30 en una mañana de sol con una temperatura de 18º, un placer.
La música me acompañó en mi viaje en subte haciéndolo más breve.
Después de terapia y caminando ya por Carlos Pellegrini (una de las avenidas más concurridas, es donde esta el Obelisco en su intersección con Av. Corrientes).
Ví en un pequ
eño charco de agua algo que se movía.
Era una libélula que había quedado atrapada de espaldas en el agua.
Luchaba afanosamente por salir moviendo sus alas saturadas que la retenían en el charco.
La gente, que a esa hora de la mañana camina velozmente hacia su trabajo, pasaban a su lado dejándola al borde del aplastamiento con cada paso.
Me agaché.
Acerqué uno de mis dedos a sus patas y ella se aferró con fuerz
a, tanta que con solo levantar mi mano la saqué de allí.
Luego apoyé mi mano en un árbol y ella bajó gustosa quedándose en el tronco mientras sus alas se secaban.
Así la dejé, agitando las alas libres por fin.
Era una hermosa libélula adulta de alas majestuosas, uno de mis insectos preferidos.
La noche anterior a mi living, había ingresado una libélula pequeña a la que atrapé haciendo un hueco con mis manos para liberarla sana en mi pequeño jardín de macetas.
Es curioso porque vivo en una zona de muchos edificios y yo misma vivo en uno en la planta baja.
No pude evitar notar la casualidad. Pueden pasar meses sin que las vea, pero el día en que en un post las menciono allí aparecen.
Y me recuerda a la época en que en mi anterior casa hubo un tiempo en que las orugas habían elegido una pared del patio donde no daba el sol para que se produjera la gran transformación. Mariposas anaranjadas salían luego de esos capullos y yo era testigo privilegiada de ese milagro de la naturaleza.
Para concluir…, mi día siguió con mucho ajetreo, crucé la ciudad varias veces por distintas reuniones y terminé haciéndome el nuevo estudio de mamas.
El viernes llevaré el resultado a la médica patóloga mamaria.
Y por primera vez no abriré antes el resultado…, no me animo.
Mi esposo me va a acompañar.
Lo que es seguro es que me van a hacer una biopsia.
Y bue como dice la frase ajo y agua…, a joderse y aguantarse.
Las cartas que me toquen las jugaré de la mejor forma y por suerte no lo hago sola.

les dejo este video divertido para continuar la semana







la-bruja-del-ojuelo dijo
Gaby, con esa electridad plausible que recorre tu cuerpo, con esa sencillez al tratar un insecto, un bichete, una mariposa, o esa libédula que encontraste sin paraguas ni gabardina sumergida en un charco de agua... digo que de la misma forma quiero que te trate la vida, y quiero que no estés ni a ajo, ni a agua, quiero ver tu fortaleza, y tu suerte triunfando en el obelisco de tu mayor plaza, tu persona.
Besos a capazo, de una bruja que te quiere.
7 Noviembre 2007 | 05:24 PM